“Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Sigue intentándolo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”

La referencia de ser suizo y jugar tenis es Roger Federer. Sin embargo, en el país helvético hay mucho más que el mejor tenista de todos los tiempos, y otro de sus jugadores talentosos es Stanislas Wawrinka, quien se ha hecho un espacio en la historia del deporte por sus triunfos y su forma de ser.

El nacido en Lausana comenzó en el deporte blanco cuando tenía 8 años. Creció junto con su padre alemán y su madre suiza, además de sus tres hermanos, en una granja orgánica que hoy posee un centro social y un zoológico en donde apoyan a las personas con discapacidad.

Wawrinka pasó su infancia montado en el tractor de su padre y ayudaba a empacar el heno, actividad que le encantaba hacer: “He tenido suerte de poder crecer rodeado de naturaleza y animales. Tuve una infancia muy feliz, en la que pude trabajar en la granja con mi padre. Aprendí a luchar duro para conseguir lo que quería”, comentó el tenista en una entrevista para un diario de su país.

Su acercamiento al tenis fue junto a su hermano mayor, Jonathan, quien en la etapa juvenil era mejor que ‘Stan’, pero se retiró muy joven y se dedicó a formar chicos en un club de tenis de Lausana. Stanislas abandonó los estudios a los 15 años para dedicarse a tiempo completo al deporte y vaya que le ha ido bien. Como junior, su mayor logro fue ganar el Roland Garros, hecho que repetiría como profesional, convirtiéndose así en uno de los pocos tenistas en haber logrado esta hazaña.

Con tres títulos de Grand Slam, una medalla de oro en el dobles de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, una Copa Davis y otros 16 trofeos de torneos ATP, su carrera es una de las más envidiables en los últimos tiempos. En su mejor forma, ‘Stanimal’, como se le conoce por sus poderosos golpes, Wawrinka ha sido uno de los pocos que ha podido darle pelea al cuarteto conformado por Federer, Djokovic, Nadal y Murray que ha dominado por lo menos los últimos diez años del tenis mundial.

Wawrinka, a partir del año 2012, tuvo un antes y un después en su carrera. Primero, había ido en franco ascenso: en 2008 ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, en conjunto con Federer, y llegó a estar en el top ten; pero desde ese momento, hasta el 2012, se mantuvo estancado. Sumado a todo eso, en el plano personal comenzó a tener problemas con su esposa.

Se puede decir que los principales éxitos de Wawrinka llegaron un poco tarde en su carrera, cuando el tenista rozaba los 30 años. Para el 2013 cambió de entrenador y, junto al sueco Magnus Norman, comenzó a trabajar para ser top ten nuevamente y aquel proceso lo selló con una frase del escritor irlandés Samuel Beckett, que incluso se tatuó en su antebrazo izquierdo:  “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Sigue intentándolo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.

Raíces rurales

Desde ese entonces, Wawrinka comenzó a mejorar: en el 2014 consiguió su mejor posición en el ranking, el número 3, y ese mismo año pudo conquistar el Abierto de Australia. En el 2015 ganó el Roland Garros y también el US Open del 2016, por lo que Wimbledon es el único torneo grande que le falta, al que solo ha podido avanzar hasta la ronda de cuartos de final.

‘Stan’ Wawrinka no ve con malos ojos haber nacido en la misma época de Roger Federer, quien es su amigo personal y con quien ha entrenado desde muy chico: “No importa mucho ser suizo o no para hablar de él. Para mí, Roger es el mejor de todos los tiempos. Tiene una gran personalidad y nunca estaremos lo suficientemente agradecidos por todo lo que ha hecho por nuestro deporte. Es un gran modelo a seguir y un inmejorable embajador para el mundo del tenis y también para Suiza. A pesar de que la gente piense lo contrario, me siento un afortunado por haber coincidido con esta generación de tenistas y también por haber convivido con alguien como Federer, de quien puedo decir que es mi amigo”, explicó.

El actual número 66 es conocido en todo el mundo por su principal arma, el revés a una mano: “Cambié mi revés a los 11 años porque con dos manos no era bueno. Fue una gran decisión. Mi entrenador, Dimitri Zavialoff, me pidió que probara a una mano. El cambio fue más natural para mí y estoy feliz con esa elección, porque es uno de mis mejores golpes. Es difícil de explicar por qué ahora se usa menos en las escuelas. Quizá con un revés a dos manos se puede llegar algo más tarde con las piernas y se le puede dar más potencia con el cuerpo. Con una se necesita más tiempo para ejecutarlo bien”, describió el ganador de más de 31 millones de dólares en premios por parte de la ATP.

En los últimos años, las lesiones, principalmente de rodilla, lo han frenado un poco; pero Wawrinka sigue optimista en seguir jugando y se esfuerza para eso: “Seguiré trabajando al margen de la competición, exigiendome a mí mismo, intentando mejorar mi tenis y mi físico. Quiero acabar una buena temporada y darme la opción de tener una pretemporada correcta, estar al 100% para el inicio del nuevo año”, indicaba Wawrinka en el mes de noviembre. “Nunca me he puesto un objetivo de ranking, de torneos a ganar, ni cosas así. Me pongo como meta hacer las cosas correctas cada día, porque es la manera en que los resultados llegarán”, concluyó.

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