Comenzaron como bolsas de té rellenas de cabello de campesino

En toda la historia del tenis se pudo jugar sin raquetas, zapatillas o una ropa específica, sin una cancha con líneas, y hasta sin malla. Pero entonces, ¿qué es lo indispensable en este deporte? Sin duda alguna, las pelotas.

Estas protagonistas del deporte, para la sorpresa de muchos, no siempre fueron ni del color ni de la resistencia actual. En el siglo XIV se conocía que la pelota era una simple bolsa de té; su relleno era de cabello de campesino, para que las damas y caballeros pudieran golpearlas con sus manos. Para hacer más fuertes estás pequeñas bolsas le agregaron intestinos de algunos animales, y hasta madera de uno de los mejores árboles pinos.

Año tras año se trabajó en las pelotas de lana. Se realizaban con fuertes tiras para poder hacerlas más resistentes. Pero no fue sino hasta el siglo XVIII que usaron el césped como un tipo de pista para jugar este hermoso deporte, y así fabricaron las primeras pelotas con caucho de tipo vulcanizado. Luego, a finales de 1800, llegó la bola más parecida a la que conocemos hoy en día.

Pero, ¿siempre  fueron amarillas? No. Desde los años 1800, hasta finales de siglo XX, las pelotas eran de color blanco y negro.  Fue hasta los años 70 que, como consecuencia de la televisión, cambiaron el color de las pelotas para que los usuarios pudieran notarlas al ver los juegos. Entonces se actualizaron y se hicieron de goma, de color amarillo fluorescente, y su núcleo es completamente de aire.

Como cada invento y evolución que se hace, la pelota de tenis tuvo varios experimentos. En algunas ocasiones probaron diferentes colores, pero el único que se podía ver en todas las superficies (cemento, arcilla y césped) fue sin duda alguna el amarillo. Existen fotografías que prueban que todavía en los años 70 y 80 había jugadores como Guillermo Vilas usando las pelotas blancas. Esto se debía a que en Wimbledon, por ejemplo, se usó el color blanco hasta el año1986.

En la actualidad, el blanco y el amarillo no son los únicos colores aprobados por la Federación Internacional del Tenis. También está el rojo, verde y naranja. La diferencia con las amarillas y blancas es que las bolas de los colores antes mencionados rebotan menos y son mucho más lentas. Por ende, con ellas sólo juegan niños y personas de la tercera edad.  Además, el pelo que podemos observar en la última capa de la pelota funciona para que no haga mucho efecto y así pueda tener mayor resistencia en el aire. Volvimos a ver las bolas blancas en el año 2010, aproximadamente. La marca Wilson realizó una edición especial para el torneo ATP de Algarve, una prueba del circuito Senior, que cumplía 10 años. Todo el evento fue jugado a la antigua, tanto la vestimenta como las pelotas. Ese ha sido el último momento en que pudimos ver el tenis tal y como comenzó en el siglo XIX.

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Edición: Anthony Abellás (@AnthonyAbellas)