“Hasta el día de hoy, no estoy segura si alguno de mis hijos conoce la terrible posición financiera en la que me encontraba”

Edición: Anthony Abellás (@AnthonyAbellas)

Uno de los pilares en la formación de todo tenista son los padres. Se puede decir que, sin el apoyo de los progenitores, es poco probable que se pueda conseguir éxito en el tenis, así como también en otras facetas de la vida. Los padres, como mínimo, al menos hacen un poco más fácil el camino a alcanzar las metas.

Cualquier tenista debe hacer sacrificios importantes: dedicarle gran cantidad de horas a entrenar, trabajar la mente, perderse fiestas o actividades importantes de sus amigos y familiares, estar alejado de casa por largo tiempo. Pero eso también viene acompañado y respaldado por los esfuerzos que hacen los padres para que sus hijos puedan dedicarse al tenis.

Uno de los ejemplos más sobresalientes en el deporte blanco es el de Judy Murray, una humilde madre y entrenadora que le entregó todo a sus hijos, Jamie y Andy, para que estos finalmente consiguieran darle la satisfacción a mamá de ser de los atletas más conocidos en esta disciplina.

Jamie ha sido un excelente doblista y ha llegado a estar en el número uno de esta categoría, aunque un poco opacado por el éxito de Andy, quién le devolvió a los británicos gran parte de su amor por el tenis gracias a los logros alcanzados a nivel individual, así como también por equipos. “Andy era malísimo cuando empezó. Pensé que era un ‘sin talento’, y creía que Jamie era mucho mejor”, expresó la orgullosa madre en 1999, cuando concedió una entrevista mientras peloteaba con el futuro campeón de Wimbledon en 2013 y 2016.

La ex capitana del equipo de Fed Cup de Gran Bretaña tuvo que hacer un sinfín de esfuerzos para ayudar a sus hijos a que llegaran a ser lo que son hoy en día. Se divorció cuando su hijo menor, Andy, tenía 9 años. “Como padres, tuvimos que ayudar a nuestros hijos a atravesar el circuito mundial juvenil y luego a hacer la transición al circuito de mayores. Teníamos que encontrar los entrenadores y, desde el punto de vista financiero, hacer de todo para que sucediera”, reconoció Judy Murray, quien también jugó al tenis, tal y como lo hizo su madre y su abuela.

 

Todo comenzó en casa, cuando la madre ideó un sencillo juego de tenis, con cajas de cereal, para los hermanos. Un buen día, Andy le dijo a su madre que quería jugar con alguien más que su hermano. Allí fue donde ella descubrió lo costoso que puede llegar a ser invertir para que tus hijos se hagan tenistas. Judy empezó por mandar a los chicos a torneos en Francia. “Llevar a mis hijos a este tipo de torneos me hizo darme cuenta de todo lo que disfrutaban, pero también de lo caro que es. Para que jugasen ese torneo en Francia tuve que pagar ocho vuelos, entre ida y vuelta. Se necesita mucho dinero para que puedan viajar”, aseguró.

No contento con eso, el menor de los Murray, con 15 años y ya sabiendo de lo que era capaz, le pidió a su madre que hiciera un esfuerzo más. Quería entrenar en España. “Rafael Nadal entrena con Carlos Moyá y yo con mi hermano”, cuenta Judy Murray que le dijo Andy. Después de mucho esfuerzo, y un préstamo de 35 mil euros, ella lo mandó a la Academia de Sánchez-Casal, en Barcelona, donde estuvo a cargo de Emilio Sánchez Vicario, Sergio Casal y Pato Álvarez. A partir de ahí, la carrera de Andy despegó y ella reflexionó sobre lo complicado que es para una familia invertir en algo así. “La etapa más costosa es cuando la carrera de un jugador empieza. En los torneos junior no hay premio económicos. Cada fin de semana es como unas vacaciones. Hay que pagar vuelos, hoteles, comida, transporte… además, deben compaginar eso con los estudios”, se lamentó.

Las exigencias fueron muchas, y para una madre divorciada era cuesta arriba darle todo a sus queridos chicos. Pero lo logró. “Hasta el día de hoy, no estoy segura si alguno de mis hijos conoce la terrible posición financiera en la que me encontraba”, expresó la madre.

En paralelo al apoyo a sus hijos desde las gradas, Judy Murray es toda una personalidad en el tenis. Su cargo más reconocido ha sido el de capitana de Fed Cup de Gran Bretaña, entre 2011 y 2016. Siempre ha alzado la voz para apoyar al circuito femenino, y también se hace notar por sus opiniones de peso en las redes sociales ante cualquier controversia relacionada con el mundo del deporte blanco. Incluso participó en el Reino Unido en un reality show de baile que la hizo ser más reconocida aún. Sin duda alguna, Judy Murray es una mamá de número uno.

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