Estar al borde de la muerte transformó la vida de un jugador que apunta al Olimpo.

Estar al borde de la muerte transformó la vida de un jugador que en menos de un año ha escalado más de 150 posiciones en la clasificación del mejor tenis del mundo. Este domingo ha derrotado a su ídolo al que imita desde los seis años y al campeón de 20 Grand Slams, Roger Federer.

El tenis no ha sido una tradición en Grecia, una nación que no había tenido un Top 100 hasta la irrupción de Stefanos Tsitsipas, un chico de 20 años recién cumplidos que ha tenido una semana espectacular en Australia luego de superar en un vibrante encuentro al campeón defensor de Australia, Roger Federer, ese tenista al que imita desde que apenas era un niño cuando se iniciaba en el mundo de la raqueta.

 “Ahora lo es más que  antes, pero el tenis no es muy popular en Grecia. Es un país que se concentra más en los deportes de equipo y no hay muchas ayudas por parte de la federación. Desde el inicio mejoras por ti mismo, sin ayudas de nadie y por eso no hay muchos jugadores que se arriesguen a salir”, reveló Stefanos, quien no jugó como un experimentado profesional, aguantando el acecho de un Federer que tuvo hasta catorce oportunidades de quiebre.

Nacido en Vouliagmeni, zona turística ubicada al sur de Atenas, Tsitsipas conoció el tenis a los tres años de la mano de sus padres en el ambiente del Glyfada Tennis Club, un complejo donde ellos ejercían de entrenadores. Su padre, Apostolos, es la figura más importante para el derecho de 1.93 metros de estatura, un entrenador que jugó en el tenis universitario de los Estados Unidos y que se graduó en Educación Física. Su otro gran pilar es su madre, la rusa Julia Salnikova (ahora Julia Apostoli), ex tenista rusa que se graduó en periodismo.

Desde pequeño mostró un gran talento, tanto que ingresó en la reconocida Academia de Patrick Mouratoglou en Niza, al sur de Francia, un técnico que actualmente trabaja con la campeona de 23 títulos de Grand Slam, Serena Williams. Stefanos comprendió que debía salir del cómodo ambiente familiar que tenía en casa. Los resultados han llegado. “Nada se vuelve más fácil sino que uno se vuelve mejor”, escribió en el lente de la cámara tras derrotar a Novak Djokovic en el Masters 1000 de Canadá el año pasado, un torneo donde sólo pudo frenarlo Rafael Nadal.

Tsitsipas es la gran esperanza del tenis de su país, debutando en el Top 20 el año pasado y comenzando este calendario como el número 15 del mundo, ateniense que representa lo mejor de una nación que apenas cuenta con cuatro jugadores en el ranking profesional y tan solo dos entre los primeros 1000. 

El 2017 lo cerró como una de las jóvenes promesas de la nueva generación, asistió como suplente al torneo de Maestros para menores de 21 años, una temporada discreta pero regular para el joven heleno. El 2018 comenzó con los cuartos de final en Doha, competición en la que cedió con Dominic Thiem, mientras que en el Abierto de Australia se despidió en la primera ronda ante otro talento como el de Denis Shapovalov.

En sus primeros tres torneos de Masters 1000 tampoco le fue muy bien ya que sumó dos victorias, pero todo fue cambiando a partir de la gira sobre arcilla al alcanzar la final del ATP 500 de Barcelona, un Conde de Godó que también quedó en manos de Rafael Nadal. Pero lo de esta semana ha catapultado al admirador de Roger Federer, de quien eligió el revés a una mano y su estilo de juego.

El 2018 lo cerró como el campeón del torneo de Maestros de la Nueva Generación, una que está liderando en la tierra de los canguros y que va tocando la puerta del recambio generacional muy, pero muy en serio.

Al borde de la muerte

Tres años atrás Stefanos estuvo cara a cara con la muerte. En el 2015 estaba disputando torneos Futuros en su país cuando casi pierde la vida en el mar, una tragedia que evitó su padre.

“Tenía día libre y decidí ir a bañarme. Había tormenta y viento y no había ninguna bandera que impidiera hacerlo. Saltamos y, cuando salimos a la superficie, estábamos quince metros atrás de la playa. No podía respirar porque había muchas olas y fue una experiencia muy dramática”, recuerda en un video compartido por la ATP. 

“Ha sido la única vez en mi vida que he sentido que en pocos segundos me moría y tuve esa sensación de que todo se acababa, pero mi padre, que estaba en la orilla se lanzó al agua, llegó hasta mí y tiró con fuerza hacia afuera y me llevó a una roca. Allí me puso de pie y pude respirar. Poco a poco volvimos a la playa. Me vi cerca de la muerte y, desde entonces, mi perspectiva de la vida cambió”reconoció el nuevo número quince de la ATP.

La otra faceta, el “youtuber”

Durante la celebración de las primeras Finales ATP para la Nueva Generación en Milán, Stefanos Tsitsipas estuvo como reportero invitado para la ATP, demostrando su talento frente a las cámaras, una soltura que viene muy trabajada desde su canal de Youtube donde cuenta sus experiencias en el tour profesional.

Con casi cinco mil suscriptores, el de Atenas revela la parte más íntima y real del tenis, una idea que no le sugirió un mánager o algún amigo, fue una iniciativa que decidió realizar para recrearse y poder liberar su mente de la exigente vida de un atleta de alto rendimiento.

Tsitsipas ha demostrado una gran calidad dentro de las canchas, pero también fuera de ellas, un jugador que se ha preocupado muchísimo por la tragedia de su país el año pasado donde los incendios acabaron con decenas de vidas, y donde varios de sus familiares, amigos y colegas también fueron afectados en gran medida por este desastre natural. Su corazón le dijo que debía seguir jugando, pero dedicando cada triunfo a los suyos, un atleta que en su página de Facebook ha mostrado su dolor por lo ocurrido en su nación y donde reúne donaciones para todos aquellos a los que pueda ayudar.

El sueño se hizo realidad

De chicos la imaginación vuela, sin límites llevan a cada ser a pensar que todo es alcanzable, que en la vida no existen imposibles y que el trabajo duro te llevará a vivir aquello que alguna vez pasó paso por la mente.

Este domingo Stefanos buscaba quién le diera un ligero golpe, un pellizco que lo despertara, pero no estaba dormido, estaba viviendo la que es la mejor victoria de su carrera hasta ahora tras derrotar al considerado mejor tenista de todos los tiempos, Roger Federer.

Incrédulo, tembloroso, nervioso, miraba a su palco tras la mítica hazaña que estremecerá a su país y que impulsa su carrera, confiado que está listo para hacer historia. “Él es una leyenda de nuestro deporte. Federer es mi ídolo desde que tengo seis años. Esto es un sueño hecho realidad, solo el hecho de jugar contra él en la Rod Laver. Ganar al final, es algo que no puedo describir”, soltó en la histórica cancha minutos después de su triunfo.

“Solo siento felicidad, felicidad pura. Fue un momento muy emotivo. Fue como el comienzo de algo realmente grande. Sentí alegría. Sentí felicidad. Sentí un gran alivio. Ese momento es definitivamente algo que nunca olvidaré jamás. Este punto de partido estará presente, estoy bastante seguro, para siempre, por el resto de mi vida”, cerró el tenista que va muy en serio tocando la puerta del recambio generacional, un jugador dueño de un exquisito revés a una mano.

El futuro se ha hecho presente.

Hijo de Zeus 3