Trabajo es una de las palabras que siempre ha estado presente en la vida de Jimy Szymanski, quien es uno de los tenistas más laureados de Venezuela. Tiene años codeándose con las principales figuras del circuito profesional, antes como jugador y ahora como entrenador del deporte que ama y ha marcado su crecimiento.

Aquel muchacho que tocaba el teclado sintetizador en el descanso de los partidos ya es un reconocido entrenador y se encuentra radicado en Estados Unidos desde hace unos nueve años, específicamente en Florida. Allí fundó una empresa que describió como “muy completa, pues no solo tenemos entrenadores, sino que también contamos con fisioterapeutas. Además, hacemos todo el acompañamiento al jugador e igualmente podemos realizar eventos, como lo demostramos en la Copa Davis”, destacó el tenista retirado, que ha trabajado con figuras de la talla de Juan Martín del Potro y Francesca Schiavone.

“Mis comienzos como entrenador fueron bastante interesantes, pero solo se me acercaban jugadoras. Nunca entendí  la razón de esto”, recordó Szymanski. Las rusas María Kirilenko y Nadia Petrova, por ejemplo, estuvieron bajo su tutela.

Sin embargo, al tiempo, también llegó la oportunidad de dirigir en la rama masculina. “Los resultados están ahí y luego pude trabajar con jugadores”, resaltó.  Tal es el caso del argentino Juan Martín del Potro con quien mantiene una relación de amistad desde hace varios años y además fue un apoyo importante para el tenista en el proceso de recuperación que se tradujo en la recordada medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río y el galardón de regreso del año 2016 por parte de la ATP.

Actualmente, Jimy trabaja a tiempo completo con la experimentada italiana Francesca Schiavone, que se encuentra número 92 del mundo.

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Trabajando en cancha con el argentino Juan Martín del Potro

Szymanski, realizó una retrospectiva de sus momentos como jugador y afirmó que “sí se cometieron muchos errores”, pero que está “bastante contento con todo el reconocimiento y lo que he logrado. Tal vez hubo situaciones de inmadurez, pero eso me sirvió de experiencia y ahora también me siento feliz con lo que hago”. Además, reconoció que “lo más importante es que mis hijos saben que soy una persona muy trabajadora y que, haciendo bien las cosas, ellos también pueden lograr sus metas”, aseguró.

El ex número uno del mundo juvenil contó algunos detalles de esas historias como jugador activo: “Todo lo que hicimos fue prácticamente solos y por eso creo que fue un esfuerzo bastante grande por parte de los jugadores de nuestra época, como Maurice Ruah, José Antonio De Armas, Nicolás Pereira, entre otros. El presupuesto no nos alcanzaba para más y por eso me parece extraordinaria toda la evolución que tuvimos”, admitió.

Con respecto a los partidos que más marcaron su carrera, el caraqueño rememoró: “En mi caso, conseguí oportunidades de jugar partidos importantísimos. Recuerdo aquel US Open del 96 cuando competí en primera ronda contra Pete Sampras, quien ya estaba de número uno del mundo. También se me vienen a la mente las dos veces que en Copa Davis nos jugamos el cupo al grupo mundial. Primero contra Dinamarca y luego contra esa Alemania de Tommy Hass, luego de vencer al Ecuador de los hermanos Lapentti”, relató.

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Junto a Tommy Haas en el partido de repesca del Grupo Mundial de la Copa Davis en 2002

Sin embargo, cree que esos pequeños detalles siempre afectan a los jugadores. “En una ocasión, recuerdo un torneo que gané en Estados Unidos de una bolsa a repartir de 75 mil dólares, y por un problema con el depósito del premio me tuve que devolver a Venezuela y no pude continuar con la gira que tenía programada”, reveló.

Para Szymanski, ese tipo de cosas son las que dificultan al deporte venezolano en la actualidad. “Con la situación que está atravesando el país, es muy difícil mantener actividades extracurriculares porque no hay dólares. Es bastante heroico lo que están haciendo los jugadores que compiten a nivel internacional”, soltó.

Del mismo modo, el ex Copa Davis ve con buenos ojos proyectos como el que se realizó en Colombia a través de las empresas privadas: “Lo que se hizo con Colsanitas fue una gran experiencia. A los jugadores se les costeaba toda la participación en el circuito y, en caso de premios, la ganancia era un porcentaje para ellos y otra para la empresa”, por lo que consideró que iniciativas como esta, en un país con una economía saneada, se pueden realizar en beneficio de los tenistas, pero lamentablemente, las condiciones venezolanas del momento no están dadas.

Reiteró que sin dinero es muy poco lo que se puede hacer. “Un año de gira modesta te puede salir, fácilmente, en 70 mil dólares. Para los venezolanos, ese monto en esta situación es muy difícil; sin embargo, las puertas de mi academia están abiertas para todos aquellos muchachos talentosos. En este momento tenemos becada a Aymet Uzcategui y, en un futuro, me gustaría apoyar a otros como Francisco Lamas, quien es hijo de un buen amigo y tiene un talento excepcional”.

En ese sentido, Jimy, aunque es padre de dos niños, confiesa que no ha sido sencillo “llevarles el trote”. También utiliza su academia con fines benéficos importantes  y recientemente logró coordinar una actividad donde estuvieron destacados tenistas como Eugenie Bouchard, los hermanos Bryan, Arantxa Sánchez Vicario, Fabio Fognini, Francesca Schiavone, entre otros, con la meta de recaudar fondos, para las personas más necesitadas, a través de la fundación Over Town Youth, que es dirigida por el ex NBA Alonzo Mourning.

Jimy Szymanski: Una vida de número uno

Parte de los participantes en el evento benéfico promovido por Szymanski. Foto Edwar Simal

Sin duda alguna, Szymanski es uno de los tenistas venezolanos más recordados y hace un llamado a la unión: “De la época de nosotros hay talentos muy buenos que se dedican a formar a otros jóvenes.  Yo estoy seguro que, si trabajamos en conjunto, podemos hacer cosas muy buenas en beneficio del tenis de nuestro país. Yo, antes que todo, soy venezolano y estoy dispuesto a ayudar en lo que pueda”, concluyó.