“Invitó a mi hijo y a su entrenador a Roland Garros para pelotear con él. Y a los dos minutos me mandó un mail diciéndome que lo enviase a Sidney, que la Federación australiana se lo cubriría todo: entrenamientos, entrenadores y viajes”, recordó la mamá.

Aún no ha cumplido 20 años y ya es una de las principales figuras del tenis internacional. Parece que es uno de los Next Gen que llegó para quedarse. Se trata de Alex de Miñaur, un tenista nacido en Sidney, y con residencia en España, que se convirtió en el primer nacido en 1999 en coronarse en un torneo ATP.

De Miñaur es uno de los deportistas de moda y esto tiene razones evidentes: el criado en Alicante se hizo profesional en 2017 y ese mismo año consiguió ganar su primer partido. En 2018 llegó a estar en finales de los principales torneos ATP y el 2019 no pudo comenzar mejor para él, ya que en su segunda semana se coronó en el torneo de Sidney, evento en el que el año pasado había sido finalista.

El derecho, que había llegado también a las finales del torneo Next Gen en diciembre pasado, venció en la final del principal evento tenístico de su ciudad natal al experimentado italiano Andreas Seppi por 7-5 y 7-6. De está manera, De Miñaur dejó claro que está para grandes cosas. Tras ganar ese torneo tuvo la oportunidad de entrar como sembrado al Abierto de Australia y ascender hasta el puesto 29 del ranking mundial.

En el primer Grand Slam de la temporada logró avanzar hasta la tercera ronda, en donde le tocó enfrentarse con un rejuvenecido Rafael Nadal y poco pudo hacer ante el español. Sin embargo, Nadal valoró de forma muy positiva la participación del oceánico: “Le deseo todo lo mejor para el futuro. Es muy joven y tiene todo el talento para hacer una gran carrera. De hecho, es casi español”, soltó Rafa.

Cabe destacar que la madre de De Miñaur es española y su padre es uruguayo. El tenista se mudó a Alicante cuando apenas tenía cinco años y sus primeros pasos en el deporte blanco los dió en el país europeo. Sin embargo, cuando sus padres se dieron cuenta que la carrera del rubio de 1,83 metros iba a ser muy costosa, pidieron ayuda, en plena crisis financiera del 2010, a instituciones como la Federación Española de Tenis y la Federación Valenciana de Tenis, pero no consiguieron las respuestas deseadas.

En su afán de concretar un apoyo para su hijo, la madre de Alex De Miñaur tuvo un acercamiento con Todd Woodbridge, reconocido doblista australiano y 16 veces ganador de Grand Slams en esta modalidad. Woodbridge le ofreció el espaldarazo necesario a su joven compatriota para impulsar su carrera. “Invitó a mi hijo y a su entrenador a Roland Garros para pelotear con él. Y a los dos minutos me mandó un mail diciéndome que lo enviase a Sidney, que la Federación australiana se lo cubriría todo: entrenamientos, entrenadores y viajes”, recordó la mamá.

No lo dudaron mucho y se trasladaron nuevamente a la tierra natal de Alex, pese a que desde la Federación Española se enteraron de la decisión e intentaron revertirla. Sin embargo, ya era muy tarde. “Me siento australiano. Nací ahí, me crié ahí y me acogieron como nadie. Estoy muy contento con Australia y no lo cambiaría por nada. Mis padres no podían pagarme la carrera como jugador de tenis. Era imposible. En Australia me apoyaron mucho”, soltaba De Miñaur en una entrevista en 2016.

La evolución del tenista ha sido indetenible y ha ido de la mano del mítico Lleyton Hewitt, quien desde hace unos años ha sido su mentor: “Lo que él ha hecho, como mentor para mí, no tiene precio. Él ha pasado por cada experiencia por la cual un jugador de tenis puede pasar. Solo me queda seguir aprendiendo de él y usar cada día como otra oportunidad para aprender más. Definitivamente me está ayudando”, expresaba hace unos días el australiano, que a veces es tildado como ‘El mini Hewitt’.

La esperanza de Oceanía 1

De Miñaur ya se siente parte de los grandes jugadores, aunque aún lo maneja con cautela: “Comencé a creer que merezco estar con los mejores jugadores y creo que, cuando tienes un par de cosas a tu favor, es muy peligroso lo que puedes hacer como jugador, especialmente cuando en la actualidad gran parte del juego es mental”, explicó el australiano, que prefiere ser agresivo y atacar en la red.

En varias oportunidades, De Miñaur ha comentado lo difícil que es para los tenistas costearse la carrera: “Es difícil empezar una carrera como jugador cuando eres joven, pero sobre todo es caro. Al final, lo importante para mejorar como tenista es viajar y enfrentarte a rivales de otros países. Eso cuesta mucho dinero. Aunque Australia esté tan lejos, siempre estábamos viajando. Me podía medir a contrarios europeos o americanos. Cada vez que salía fuera de Australia volvía siendo mejor jugador”.

Y parece que verdaderamente ha llegado una nueva esperanza para el tenis australiano, lejos de ser como Bernard Tomic o Nick Kyrgios. De Miñaur luce como un futuro top ten, cosa que ningún australiano ha logrado desde hace 14 años, cuando Lleyton Hewitt, el mentor de este nueva joya del deporte, llegó a ser número uno del mundo.

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