Un tenista profesional de alto nivel cuenta con un equipo para impulsar su carrera en cada aspecto que sea necesario, pero los Federer no tienen comparación al integrar exitosamente el trabajo con su núcleo familiar.

Considerado como el mejor tenista de todos los tiempos, Roger Federer ha marcado época por su estilo de juego, por su carisma y por ser toda una maquinaria empresarial que ha triunfado como un modelo a seguir en el tenis de alta competencia. Pero detrás del éxito del campeón de 20 Grand Slams está la figura de su señora, Mirka Vavrinec, pieza fundamental en los triunfos del helvético y también en su longevidad dentro de este deporte.

Federer, el tenista de mayor edad en el Top 100, ha contado con su mujer desde hace 18 años, cuando se conocieron en los Juegos Olímpicos de Sidney, por lo que ella sabe muy bien cómo gestionar la vida de la familia y la carrera de su esposo.

Un amor de casualidad

Roger y Mirka no estaban en los planes del equipo olímpico de Suiza para los Juegos celebrados en Australia, pero las lesiones de última hora de Martina Hingis, Patty Schnyder y Marc Rosset lograron juntarlos en la cancha para que pudieran compartir en el dobles mixtos, una chispa que nació desde el primer momento en que se vieron.

En el evento, la señora Federer cayó en la primera ronda ante Elena Dementieva, mientras que el genio de Basilea se metió hasta las semifinales, pero no pudo en la lucha por el tercer lugar. No se llevaron una medalla de Sídney, pero si el más grande premio de todos: una familia y una relación que perdura con el paso del tiempo.

“Aunque congeniamos muy bien durante todas las Olimpíadas, Roger no me besó hasta el último día de los Juegos Olímpicos”, confesó años después una risueña Mirka, en una de las pocas entrevistas que ha dado en los últimos años.

La pareja se casó en el 2009, cerca del pueblo natal de Roger, y tienen cuatro hijos: las niñas de ocho años, Myla Rose y Charlene Riva; y dos niños de cuatro, Lenny y Leo. Una familia que trata de permanecer unida, recorriendo el mundo, mientras el suizo maravilla con su raqueta. “Formar una familia era algo que siempre quise cuando conocí a Mirka. Mi vida cambió completamente y es lo mejor que me ha pasado”, declaró el derecho de 37 años a comienzos de año.

Entendimiento perfecto: compartir amor y trabajo

Miroslava Vavrinec nació en Eslovaquia, pero su familia se trasladó a Suiza cuando ella tenía dos años de edad. Dedicados a la joyería en Schaffhausen, llevaron a su hija a un torneo de tenis cuando tenía 9 años, un escenario donde conocería nada más y nada menos que a Martina Navratilova, quien aconsejó a sus padres impulsarla en el deporte blanco debido al físico y el talento que tenía. Años después, la mítica ex jugadora norteamericana le envió una raqueta y hasta ayudó a la familia para que pudiera recibir clases de tenis.

El deporte blanco se convirtió en la pasión y en la profesión de Mirka, aunque no tuvo el éxito profesional deseado al luchar con varias lesiones a lo largo de los años. En el 2000, consiguió su mejor clasificación como la número 76 de la WTA y llegó a jugar los cuatro torneos de Grand Slam antes de colgar la raqueta de manera profesional. “Cuando me retiré, estuve un tiempo en muletas y muy apenada por tener que dejar mi profesión. Roger me ayudó mucho en aquellos momentos y me devolvió mi vida tenística a través de él. Sus victorias eran casi como si fueran mías”, reveló la suiza en el libro ‘Roger Federer, Quest for Perfection’.

Desde ese momento, Mirka se dedicó totalmente a la carrera del maestro suizo y ha tomado un protagonismo vital en la vida del actual número tres del mundo, riendas que maneja de gran manera gracias a su conexión y entendimiento del deporte y de la vida de un jugador. “Por eso nos llevamos tan bien. Ninguna otra mujer podría soportar tanto tenis como yo. Si él necesita dormir mucho, yo no voy a despertarle temprano”, confesó Vavrinec en el medio suizo Schweizer Illustrierte.

Sin posición fija en el organigrama, la señora Federer es una habitual presencia en ruedas de prensa. Incluso controla los tiempos y avisa cuando se cierran los ciclos de pregunta y respuesta, una mujer que ha sido reconocida como una autoridad por medios ingleses, que han indicado que Vavrinec controla lo que viste su marido y hasta el corte de cabello que luce. La ex jugadora profesional es, además, la encargada de manejar las relaciones públicas de Roger y todos los temas relacionados con medios y con su imagen. Es un papel fundamental, incluso para el ex entrenador del oriundo de Basilea, Paul Annacone. “Mirka juega un rol inmenso en su carrera, tiene una visión de conjunto extraordinaria al conocer este deporte. Nos deja trabajar y al mismo tiempo aporta información muy valiosa”.

El mismo ex número uno del mundo también elevó el rol de su esposa y todo lo que ha aportado y aporta a su carrera. “Trabaja muchísimo, hace todo lo que puede, y yo intento ayudarla en lo que puedo”, explicó Federer, refiriéndose a la vida profesional y a la vida familiar. “Cuando él gana, es como si ganara yo”, agregó la mujer que ha presenciado más de 900 partidos del considerado mejor tenista de todos los tiempos, y quien estaba presente en cada sesión de entrenamiento antes de convertirse en madre.

El tenista helvético señaló este año que jugará hasta que su mujer diga que se detenga y que, si no fuera por ella, hace tiempo que habría colgado la raqueta. Federer es un profesional que viaja con toda su familia alrededor del mundo cada vez que puede al no querer separarse de ellos: “Me niego a no dormir con mi esposa. Siempre quisimos tener hijos, pero mi sueño era estar con ella y no en otra habitación en otro piso”.

La estabilidad emocional ha demostrado la importancia que tiene para un profesional, sobre todo en un deporte tan mental como éste, y donde una legendaria estrella como Roger Federer ha contado con el inmenso apoyo de su esposa, otorgándole estabilidad a su carrera, extendiéndola y demostrando que detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer.

¿Qué habría sido de la carrera de Roger Federer sin Mirka Vavrinec a su lado?

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