Los desaparecidos y asesinados se cuentan por miles durante la dictadura argentina, y el tenis no se escapó de esta dura realidad. Se trata del profesor argentino Daniel Schapira, quien fue secuestrado por el régimen y más nunca se supo de él.

Las víctimas de las dictaduras latinoamericanas son innumerables. Las personas desaparecidas y asesinadas se cuentan por miles, y el tenis no se escapó de esta dura realidad. Se trata del profesor argentino Daniel Schapira, un deportista y militante del peronismo. Fue secuestrado en 1977, por el régimen que se encontraba en el poder, y más nunca apareció.

En esos tiempos, el general Videla era el mandamás de la nación sureña y todo el que contradecía sus corrientes estaba en peligro de ser torturado, secuestrado o asesinado. Entre 1976 y 1983 se contabilizaron más de 30 mil desaparecidos en Argentina, entre ellos 35 deportistas. Uno de esos 35 nombres era el de Schapira, quien para ese entonces tenía apenas 27 años de edad y era profesor de tenis del club Macabi.

Schapira nació el 18 de octubre de 1950. Jugó y dio clases de tenis en los clubes de San Lorenzo, Gimnasia y Esgrima, y el Macabi. Además de ser deportista, fue ayudante de cátedra de Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde. Era militante de la Juventud Universitaria Peronista en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Además de sus dotes de buen deportista, Schapira era conocido por ser una persona muy intelectual. “Daniel era un caballero en el tenis, y un tipo leal en todo. En el año 76 mi hermano militaba en Córdoba, y en un operativo le dieron tres balazos. Pero era fuerte. Incluso herido pudo escaparse. La familia le pidió que abandonara el país, pero él se negó porque consideraba que era traicionar a sus compañeros. Yo admiro esa entrega que él tenía, su convicción”. Este relato lo contaba su hermano, Edgardo, en un homenaje realizado en el año 2003.

En abril de 1977, Daniel Schapira fue secuestrado mientras viajaba en transporte público, cerca de las calles de San Juan y Boedo de Buenos Aires. Por testimonios de sobrevivientes se sabe que estuvo detenido ilegalmente en la Escuela Mecánica de la Armada, lugar que fue conocido como uno de los centros de tortura de la dictadura.

A Edgardo le duele contar lo que sucedió: “Lo torturaron. Incluso un torturador, al que le decían ‘Trueno’, le disparó dardos venenosos para probarlos y Daniel tuvo un infarto”. Los hechos fueron reconstruidos en el expediente que levantó el reconocido juez español de la Corte Penal Internacional, Baltazar Garzón, contra represores argentinos, y en ese expendiente indicaba que ‘Trueno’ era el alias del represor Alejandro Pernías. En esa causa por genocidio y torturas está también acusado el ex marino Ricardo Cavallo, detenido en México en el año 2000.

Un año antes de su desaparición, Schapiro ya había sufrido un ataque. A pesar de ser intensamente buscado, se comunicaba en secreto con su hermano, también tenista, para decirle qué táctica debía utilizar ante tal o cual rival. Toda una demostración de amor por el tenis.

Lo más triste de la historia es que 8 meses después de su desaparición nació su hijo, a quien se le llamó Daniel, en honor a su padre. Sin embargo, Schapira jamás se enteró que su esposa, Andrea Yankilevich, estaba embarazada: ella también fue desaparecida y, cuando dio a luz, el niño fue entregado a su abuela materna.

En 2005, la desaparición de Daniel Schapira tomó mayor repercusión luego de una investigación del periodista Oscar Pinco. Ese mismo año, el congresista Ariel Basteiro formalizó un proyecto de Ley para instaurar el 18 de octubre como el Día del Profesor de Tenis, que finalmente se decretó en la nación argentina en su honor.

Dicha decisión estuvo apoyada por la Asociación Argentina de Tenis, el Comité Olímpico Argentino y la Proffesional Tennis Registry, conocida como la asociación de profesores de tenis de mayor importancia a nivel mundial.

Daniel Schapira estuvo tres veces entre los 10 mejores del ránking nacional y hasta se enfrentó a Guillermo Vilas, con quien cayó derrotado; pero Schapira sentía que podía ganarle y lo catalogó como un “zurdito marplatense con un revés muy enroscado”, contaba su amigo César Dialoy. Y es que se cuenta que, en esa época, Schapira jugaba muy bien, era un fabuloso singlista y un doblista excepcional.

Una raqueta que se quedó sin dueño producto de la fuerza bruta de unos gobernantes. No permitamos que esto vuelva a suceder.

Edición: Anthony Abellás (@AnthonyAbellas)

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