“En nuestra primera conversación, Diana me preguntó si yo era el jugador de tenis con el servicio más rápido, y le respondí que sí”

Siempre existirán personajes y celebridades que permanecerán en la memoria del mundo entero a lo largo de los años, décadas y generaciones. Figuras que, aun sin ser conocidas personalmente, se roban el carisma de la gente por sus acciones, gestos o sencillamente porque se encuentran dentro de un circulo que los convierte en figuras públicas, y por ende son asediados por las cámaras que escudriñan más allá de sus vidas privadas.

Diana Spencer, conocida como Diana de Gales o ‘Lady Di’, fue una mujer que capturó la mirada de todos cuando contrajo matrimonio con el príncipe Carlos, heredero del trono británico, creándose una verdadera novela en torno a estos dos protagonistas. Con visiones muy diferentes llevaron adelante sus vidas, una más tormentosa que la otra, aunque siempre hubo espacios para conquistar a la gente e involucrarse con temas como las artes, los derechos humanos, el deporte y muchos más.

Los 80 fueron una gran década. Irrepetible en muchos aspectos. Uno de ellos es que cabía la posibilidad de ocultar estas historias dignas de las escrituras de los mejores novelistas, ante el escaso poder existente en el momento, comparado a la actualidad, de los medios de comunicación para cubrir las noticias.

Desde temprana edad, Diana Spencer demostró su gusto por el tenis. Sin embargo, no lo practicó de manera oficial. La música, el jazz y el tap también eran sus pasiones, pero siempre fue vista en los grandes escenarios del tenis de la Gran Bretaña y mucho más desde su posición de Princesa. Wimbledon fue uno de sus torneos predilectos. Se divirtió, sufrió, lloró en más de un partido y muchas de estas imágenes eran captadas por los lentes de las llamadas ‘revistas rosa’ o diarios sensacionalistas de toda Europa.

Felipe de Edimburgo, consorte de la Reina Isabel II del Reino Unido desde 1947, en una oportunidad dijo que el Palacio de Buckingham parecía un burdel. Todo esto por las historias, que eran comentadas tras bastidores, relacionadas con sus hijos Carlos, Andrés, Eduardo y sus respectivas esposas, amantes y hasta con él mismo.

Tres décadas después sale a relucir una historia entre un tenista serbio y ‘Lady Di’. Esto fue lo que sucedió con el entonces yugoslavo, Slobodan Živojinovic, quien se decidió a contar sus anécdotas y vivencias personales al asegurar que mantuvo una fuerte relación con Diana Spencer.

El acontecimiento amoroso tuvo lugar en 1987, cuando la princesa de Gales aún estaba casada con el Príncipe Carlos (se casaron en 1981 y se divorciaron en 1996). De haber ocurrido en estos días, las redes sociales hubiesen reaccionado violentamente sin compasión y se habría desatado un escándalo de proporciones inimaginables.

Tenis en la realeza 1

Živojinović llegó a ocupar el puesto 19 del ranking de singles el mismo año del affaire y el número 1 de dobles en 1986, contó el tenista al diario serbio Kurir. Su relación con la Princesa, según relató, comenzó luego de un partido de Wimbledon de 1987, en el que Živojinović perdió en cuartos de final ante Jimmy Connors. Ese día, ‘Lady Di’ se ubicó más abajo del sector VIP, con claras intenciones de acercamiento. En nuestra primera conversación, Diana me preguntó si yo era el jugador de tenis con el servicio más rápido, y le respondí que sí”, reveló Živojinović. “Luego preguntó si mi servicio era todavía bueno. Poco después empezamos a vernos”. La relación era paralela a su matrimonio con Carlos. Tras su separación, ella se comprometió con Dodi al Fayed.

El acercamiento de Diana con el tenis se mantuvo y el 10 de junio de 1988 la princesa juega al tenis con la alemana Steffi Graff, de 18 años de edad y número uno para aquel momento, en el Vanderbilt Raquet Club de Londres. Ese día, la princesa Diana reveló una placa para marcar la apertura de la Oficina Europea de la Asociación Internacional de Tenis de Mujeres. Después de descubrir la placa, la Princesa de Gales fue a la cancha para jugar dobles mixtos con Charles Swallow, Director del Club Vanderbilt, contra Steffi Graf y Lord Willoughby De Broke.

En otras oportunidades, Diana organizó torneos benéficos en varias locaciones del Reino Unido y se le vio principalmente en torneos de tenis, a pesar de que su esposo Carlos practicaba polo.

Otra historia bien amena de Diana en el mundo del tenis ocurrió cuando Conchita Martínez se convertía el 2 de julio de 1994 en la única reina española de Wimbledon. “Recuerdo pensar en la reverencia que tenía que hacerle a ‘Lady Di’. Antes de la final estaba más nerviosa por eso que por enfrentarme a Martina Navratilova (risas). En serio, créame”, expresó Martínez.

“Era la primera vez que llegaba a esa altura en un Grand Slam. En el 94 también caí en ese mismo escalón con Arantxa Sánchez Vicario, mi compatriota, en Roland Garros. Aquellas derrotas me ayudaron a crecer. Lo importante era que poco a poco iba consiguiendo grandes resultados. La victoria contra Lindsay Davenport en cuartos de final me hizo creer todavía más en mis posibilidades y también el triunfo en semifinales ante Lori McNeil. Ya en la final, me enfrentaba a Martina, que se despedía en aquella edición. Las emociones estaban ahí, pero superé bien el ambiente. De pequeña, jugaba contra una pared y tenía la idea de que lo hacía ante ella”, finalizó la española.

‘Lady Di’, la princesa que demostraba alegría, pero con una mirada profundamente triste. Apasionada por las buenas causas: los derechos humanos, su lucha por erradicar el uso de las minas antipersonales, su amor a las artes… también deja su estela sobre la hierba y sus devoluciones de derecha.

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