“Quería ganar dinero para comprarle una casa a mi familia y que no tuviéramos que alquilar. Hasta que no pude cumplirlo no paré. Así fue que me metí en la cabeza ser número uno del mundo”

Parece mentira que uno de los tenistas más reconocidos de la historia moderna del tenis argentino nunca pudiera ganar un título de Grand Slam. Sin embargo, esto no le afectó en lo más mínimo en la que, aún así, catalogamos como exitosa carrera. Se trata de Guillermo Coria, quien proviene de la ciudad de Rufino, en la provincia de Santa Fe.

‘El mago’, como fue conocido en el mundo del deporte blanco, se retiró de forma repentina hace 10 años y parece que es de los que prefiere pasar desapercibido. Sin embargo, sus números y su historia están ahí, siempre recordando que pasó por el circuito un tenista algo temperamental, muy habilidoso, de mediana estatura, y con una especial talento para jugar en las canchas de arcilla.

La carrera de Guillermo Coria, en la que alcanzó 9 títulos ATP y casi 6 millones de dólares en premios, es especialmente recordada por dos eventos negativos. El primero, cuando apenas contaba con 19 años y ya formaba parte del top 50: fue suspendido 6 meses luego de haber dado positivo para nandrolona, una sustancia estimulante que lo hizo descender más de 150 puestos en el ranking.

El otro evento que afectó la carrera de Coria fue aquel día de 2004, cuando después de tener dos puntos para campeonato, cedió en la final de Roland Garros ante su compatriota Gastón Gaudio. De esta manera, Coria dejó pasar la única oportunidad que tuvo para coronarse en un Grand Slam.

Un mago sin corona 1

Para llegar a lo más alto del tenis, el diestro tuvo que hacer muchos sacrificios. Proveniente de una familia de clase media del interior de Argentina, con un notable talento desde pequeño, siempre tuvo dos pasiones: el fútbol y el tenis. Esta última fue por la que finalmente se decantó. Decidió trasladarse a Miami, cuando apenas tenía 13 años de edad, para entrenar en la Academia de Tenis Key Biscayne: “A mí me ayudó mucho para afrontar todo lo que vino después, pero no lo recomendaría. O con mis hijos no lo harí, al menos. Ni loco. Me lavaba la ropa solo, vivía con 50 dólares a la semana, iba al supermercado y tenía que ver qué comprar para no llegar a la caja y pasarme. Comía sandwiches y cereales con leche. Quería triunfar y conseguir todo con el tenis”, confesó Coria.

Sus metas estaban claras y se sentía seguro de que lo iba a conseguir: “Lo que quería era ganar plata para comprar una casa para mi familia y que no tuviéramos que alquilar más. Y hasta que no pude cumplirlo no paré. Así fue que me metí en la cabeza ser número uno del mundo. Fui número 2 en junior y el 3 en el circuito profesional. Quería ganar Roland Garros, lo gané en junior e hice una semifinal y una final, con dos match points, en profesionales. Fui un afortunado, tuve suerte, pero también busqué esa suerte cuando se me presentaron las oportunidades. Y no es como dicen que el tren pasa una sola vez: el tren pasa muchas veces, pero hay que estar preparado para poder subirte cuando pasa. Hoy me siento un afortunado de haber podido ganar lo que gané y haber llegado a ser lo que fui”, relataba Guillermo a la revista Página 12, en el año 2017.

En 2018 tuvo la oportunidad de dirigir al equipo de Copa Davis de Argentina, en conjunto con Gastón Gaudio y Willy Cañas. Esto se interpretó como una reconciliación entre él y Gaudio, quienes tuvieron una fuerte y tensa rivalidad dentro y fuera de la cancha y ahora parece que llevan una relación de mucho más respeto.

Coria se retiró a los 29 años. Parece una edad muy corta para dejar el mundo del tenis, pero él mismo comentó que no sentía la misma emoción por jugar y hasta prolongó por cierto tiempo su permanencia. Sin embargo, es muy recordado en el circuito: David Ferrer, hace unos días, lo catalogaba como el ‘Rafa Nadal argentino’.

Y es que Guillermo Coria tenía una gran habilidad. Incluso hasta tuvo la oportunidad de enfrentarse al propio Rafael Nadal cuando el español daba sus primeros pasos. Se recuerda mucho la primera final del torneo de Montecarlo ganada por el mallorquín, en el año 2003.

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“Tuve muchos momentos lindos; sobre todo en el junior, cuando ganamos el Mundial en Japón con Toni Pastorini y David Nalbandián. Fue un momento muy lindo por cómo lo vivimos en equipo. Cuando gané mi primer Master 1000, en Hamburgo; el partido contra Agassi en Roland Garros… creo que ese fue un click en mi carrera. Estaba quinto o sexto del mundo y la gente me reconocía en la calle. Ese momento fue muy lindo y lo disfruté, porque haberle ganado a mi ídolo, en la cancha en la que yo más amaba jugar, fue lo máximo”.

Por supuesto, Guillermo Coria también habló de las sombras en su carrera. “La foto negativa creo que fue el doping que tuve que vivir injustamente, a los 18 años, cuando era número 24 del mundo. Eso me afectó mucho. En cuanto a resultados, creo que sufrí mucho en la final de Roland Garros y también me dolió la derrota en semifinal de Copa Davis contra Eslovaquia. Recuerdo que teníamos un equipazo y veníamos de ganarle a Australia de visitante”.

La recomendación que Guillermo Coria siempre le ha dado a los jóvenes tenistas es disfrutar: “No disfruté tanto como me hubiese gustado. Hoy en día, retirado y mirándolo desde otra perspectiva, me arrepiento de no haber disfrutado más esos momentos en los que todo fluía, en los que todo salía bien. Yo era muy exigente conmigo mismo, nunca estaba conforme acerca de cómo estaba jugando. Ni siquiera en mi mejor momento”.

Sin embargo, el jugador argentino explicó las razones que él cree que lo llevaron a ser de esa manera. “Yo me fui muy chiquito de casa. Viajé por todo el mundo y llegué a dormir en el piso porque no tenía plata para pagar la habitación. Me sentía con mucha vergüenza. Me costó mucho. Cuando tenía todo ahí, jugando los torneos más importantes entre los mejores jugadores, e ir cumpliendo sueños que yo nunca me hubiera imaginado a los 10 u 11 años, me costó y no pude disfrutarlo como yo hoy lo disfrutaría. Son consejos que les doy a los chicos, que traten de disfrutar el momento; y cuando les toquen los momentos malos, que saquen las cosas positivas”.

Actualmente, Guillermo Coria se encuentra trabajando con jóvenes tenistas en Argentina. Aunque recientemente se confirmó su salida de la capitanía del equipo de Copa Davis, es uno de los principales baluartes en la formación de los tenistas de ese país.

Edición: Anthony Abellás (@AnthonyAbellas)

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