Un superhéroe del tenis. Así se puede calificar al norteamericano Michael-Ray Pallares, quien junto con su fundación One love Tennis Inc, fundada en el 2014, ha llegado a lugares de difícil acceso alrededor del mundo para dar a conocer al deporte como una herramienta de formación hacia el futuro en personas de bajos recursos, principalmente a los niños más necesitados.

Aunque es duro decirlo, el tenis sigue siendo un deporte costoso, por lo que los pequeños de lugares como orfanatos, hogares de cuidado diario, escuelas de bajos recursos, entre otros, no tienen la posibilidad de conocer la magia de este juego. Gracias a esta iniciativa, al menos pueden recibir una pequeña luz en el camino y esa puede ser la chispa que encienda la llama de un futuro tenista.

Un niño haitiano, por ejemplo, que ha vivido toda su vida en un orfanato, lleno de mucho sufrimiento, sin conocer las bondades del mundo exterior, puede conseguir en esta fundación un refugio, así sea por un poco tiempo. “Son chicos que no tienen a nadie y me da mucha felicidad que disfruten y tengan un recuerdo bonito que los saque de la rutina diaria. A veces algo que parece una tontería para nosotros, puede hacer un gran impacto en esos niños y no sabemos si en un futuro quieran jugar tenis porque se recuerden de ese momento. Yo tampoco tuve mucho dinero cuando niño y me costó mucho trabajo poder ser tenista”, explicó el ex jugador, de origen dominicano y español.

Un superhéroe con raqueta

La fundación comenzó de forma muy peculiar: “Estaba en Tailandia, entrenando al equipo de Copa Davis de Turkmenistán. Me fui un fin de semana a Myanmar y allí tuve la oportunidad de entrar a un monasterio; justo al lado había un orfanato y compartí con los niños que estaban en él, les comenté sobre el tenis y se mostraron muy interesados. Llevé mis raquetas, una malla y me sorprendió ver todo lo que se divirtieron con el deporte. Ese fue el primer evento. A partir de ahí, se fue desarrollando la idea de la fundación y el segundo evento fue en un orfanato en Zambia, la nación que tiene más huérfanos en todo el mundo”, comentó.

Posteriormente a estos dos primeros eventos, y gracias a las redes sociales, Pallares ha recibido invitaciones para visitar distintos lugares, y muestra su alegría por poder conseguir el apoyo de varias personas. “Lo mío es trabajar con los niños, pero se han comunicado de todas las ramas. Por ejemplo, un director de un centro de salud mental, en donde estaban utilizando el tenis para ayudar a los pacientes a mejorar con el desarrollo social, me pidió compartir con ellos. Esa también fue una experiencia increíble”, contó.

Pallarés trabaja por el desarrollo del tenis en conjunto con la ITF como entrenador de alto rendimiento y en algunos proyectos que tiene que ver con la masificación.

Otra historia que le llamó la atención al ex jugador fue la de unos chicos de un centro de detención juvenil, en donde los directores están interesados en que se les lleve un mensaje de superación y toma de buenas decisiones a través del deporte. También fue invitado a un programa de jugadores ciegos, quienes practican el tenis gracias al sonido de la pelota.

En dichos eventos, Pallares, bien sea solo o con el apoyo de personas de los lugares a los que visita, agasaja a los niños y les presenta el  tenis, dándoles a conocer toda la experiencia de ser jugador y también impartiendo charlas de formación que aporten en el crecimiento personal de los jóvenes.

One Love Tennis ha llegado a países como Colombia, República Dominicana, Haití, Rumania, Malta, Zambia, Estados Unidos, Myanmar, México, entre otros; pero entre los planes de Pallares está poder alcanzar más lugares donde sea requerido o se consiga una oportunidad de desarrollo para poder llevar el mensaje del tenis a los niños.

Un superhéroe con raqueta 1

Entre los planes de Michael-Ray está dar a conocer la fundación dentro de la Federación Internacional de Tenis y así explorar la posibilidad de trabajar de la mano: “Espero hacer una presentación de mi proyecto en una de las reuniones regionales de la ITF, pero también me gustaría contar con apoyo de las confederaciones regionales, como la COTECC o la COSAT”, dijo.

Aunque el costo de la mayor parte de los eventos va por mano de Pallares, busca a través de las redes sociales y paginas de recaudación, conseguir fondos para poder donar a la institución a la que apoye en este momento raquetas, mallas, pelotas y todos los implementos para que los niños puedan seguir jugando tenis luego que finalice la actividad.

Esta pequeña fundación es calificada como un éxito por su fundador gracias a todas las buenas experiencias que ha sembrado en los niños de todo el mundo y ¿Por qué no? Algún momento pueda llegar a hacer una actividad en Venezuela.

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