“Alejarme del tenis me dio la oportunidad de relajarme y ver cómo era tener una vida normal, porque la vida de un tenista es única. Es muy diferente. No es para todos”

La habilidad de muchos deportistas en distintas disciplinas se ha visto frecuentemente en la actualidad, sobre todo en Norteamérica. En su juventud son capaces de desempeñarse en varios escenarios, pero ya en la adultez deben de optar por un deporte y concentrarse completamente en él.

La australiana Ashleigh Barty, desde pequeña, jugó al críquet y al tenis. Como era talentosa en ambos deportes, continuó disfrutando de ellos hasta llegar a los 18 años. Campeona en juniors de Wimbledon (2011) en sencillos, y de seis torneos ITF en dobles, Barty a esa edad tomó la decisión de abandonar el tenis indefinidamente para así competir en la liga profesional femenina de críquet en Australia.

Fue en el 2014, luego de caer derrotada en la primera ronda del Abierto de Estados Unidos, que Ashleigh Barty se dispuso a dejar el tenis para concentrarse en su otra pasión y buscar una vida distinta.

“Creo que para mí fue un poco obvio. Necesitaba tomar un descanso. De lo contrario, no creo que todavía estaría jugando, para ser honesta. Creo que me dio la oportunidad de relajarme y ver cómo era tener una vida normal, ya que la carrera de tenis y la vida de tenis son muy únicas. Es muy diferente. No es para todos”, explicó.

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Barty firmó con el equipo de Brisbane en la liga profesional de Cricket en Australia 

Dos años más tarde, Barty volvió al circuito profesional del tenis. Un poco más madura y concentrada, empezó a competir de gran manera. En su primer año de vuelta a la alta competencia, obtuvo tres torneos ITF en dobles.

En su joven carrera, el 2017 y 2018 figuran como sus mejores años. En el primero logró escalar más de 200 puestos en el ranking y pudo ubicarse entre las mejores 20 tenistas del circuito. También consiguió su primer campeonato en sencillos, en el torneo de Kuala Lumpur.

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En el pasado curso, Barty pudo consolidar su nivel tras ser campeona en dos torneos WTA: Nottingham y Zhuhai. A finales del año, obtuvo su trofeo más importante, luego de coronarse en el US Open, en la modalidad de dobles, haciendo pareja con la norteamericana Coco Vandeweghe.

En esta temporada, la australiana sigue confirmando su buen nivel. El pasado fin de semana alcanzó su primer torneo Premier Mandatory, ganando de manera sólida en la final a Karolina Pliskova. Hasta finales de marzo, Barty registra 18 victorias y tan solo 3 derrotas, uno de los mejores récords en este primer semestre.

“Creo que necesitaba tomarme un tiempo para dar un paso atrás y darme cuenta de lo mucho que lo quería y lo mucho que amo al tenis. Volví con una perspectiva diferente, realmente lo hice. Tengo un equipo increíble a mi alrededor, con gente que me da su tiempo y energía y se preocupa por mí; me empujan y me impulsan a tratar de ser lo mejor posible”, comentó la australiana luego de su victoria en Miami.

El viaje de Ahleigh Barty ha sido todo menos ordinario. Su nivel en el circuito confirma que tomó la mejor decisión al volver al deporte que más disfrutaba. “He tenido un viaje único. Creo que cada jugador de tenis que camina en la cancha ha tenido un viaje diferente y experiencias diferentes”, cerró.

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