“Desgraciadamente, en Rusia nadie estaba interesado en mí. Nadie me apoyaba. En cambio, Kazajistán vino a por mí y me lo proporcionó todo: mejores condiciones para entrenar, entrenadores… me sentí respaldado”

Aunque Kazajistán es considerada una nación joven, se puede decir que desde su constitución se ha caracterizado por tener buenos jugadores de tenis. En la Copa Davis, por ejemplo, han tenido algunas presentaciones destacadas: desde 1995 han alcanzado en 5 oportunidades la ronda de cuartos de final.

Uno de los líderes de este equipo ha sido Mikhail Kukushkin. Un tenista ruso, específicamente nacido en Volgogrado, que terminó defendiendo los colores kazajos. Se dice que su nacionalización fue producto de una oferta económica, así como ha ocurrido con otros atletas que representan a esta nación.

Los medios presumen que los principales deportistas que han decidido nacionalizarse llegan a facturar más de un millón de euros anuales por representar a esta bandera. El principal señalado de financiar estas negociaciones es el banquero billonario Bulat Utemuratov, quien siempre ha estado vinculado con el tenis, actualmente es presidente de la federación de su país, y también ha formado parte de la directiva de la Federación Internacional.

El empresario es reconocido por ser un hombre de confianza de Nursultan Nazarbayev, quien fue presidente de Kazajistán por más de 30 años y hasta hace unos pocos días. Con el expresidente Nazarbayev, Utemuratov ha aprovechado la influencia del deporte para dar a conocer Kazajistán al mundo. Esto lo ha hecho con iniciativas importantes, como la creación del destacado equipo de ciclismo Astana, por ejemplo. Y es que Kazajistán es un país enorme en extensión y riquezas: es la novena nación más grande del mundo, pero sólo cuenta con una población de un poco menos de 18 millones de personas.

Todo este contexto lo supo aprovechar Kukushkin: “Desgraciadamente, en Rusia nadie estaba interesado en mí. Nadie me apoyaba. En cambio, Kazajistán vino a por mí y me lo proporcionó todo: mejores condiciones para entrenar, entrenadores… me sentí respaldado”, explicaba hace unos años.

El diestro actualmente tiene 34 años de edad, y su carrera ha sido muy llamativa. Sus principales logros los ha materializado dentro de la Copa Davis, en la que tiene un récord de 25 ganados y 14 perdidos. En los últimos tiempos se le recuerda por haber eliminado a Argentina en el repechaje por el grupo mundial de 2017.

Sin embargo, Kukushkin también se ha destacado en la categoría individual, en la que ostenta un torneo ATP que ganó en la ciudad de San Petersburgo en 2010 y suma otros 13 trofeos de torneos Challenger. Además, ha tenido participación en todos los Grand Slam, siendo su mejor actuación en Roland Garros, donde pudo llegar a la cuarta ronda en el año 2012.

Una bandera por otra 1

Una de las características de la carrera del actual 43 del mundo ha sido el trabajo con su entrenadora, quien también es su esposa, cosa que termina siendo extraña dentro del tour. Cuando Anastasia era su novia, Kukushkin fue uno de los primeros tenistas en tener una entrenadora mujer que no fuera de su familia, hasta que posteriormente terminaron contrayendo nupcias.

Incluso surgió hasta una polémica, a la que el propio tenista le ha salido al paso. “No sé por qué el mundo del tenis no entiende que una mujer puede ser una buena entrenadora. Mi esposa es ex jugadora. Ella fue a una universidad deportiva para convertirse en entrenadora. ¿Cuántos entrenadores masculinos tienen ese tipo de educación? No muchos”, razonaba Kukushkin en una entrevista.

También explicaba que, a veces, la situación se tornaba un poco incómoda por lo que se decía alrededor, aunque a ellos no les importase mucho. “A diario, puedo escuchar chistes a mis espaldas de jugadores, entrenadores y aficionados. A veces intento explicar que esto no es una broma. Entonces, me rindo”, puntualizaba.

Como era de esperarse, el alcance de estos chistes ha cansado a Anastasia. “No me importan las bromas, pero es difícil para mi esposa. Así que a ella no le gusta demasiado estar en la cancha. Hacemos mucho trabajo fuera de temporada y entre torneos, pero a veces es muy difícil. Si no fuera por ella, no estaría donde estoy. Tantos entrenadores en el Tour simplemente se inscriben, lanzan algunas pelotas, dicen ‘buen tiro’, recogen sus cheques y siguen adelante. Un gran problema es encontrar a alguien a quien le importe. Estoy realmente feliz con mi relación”, destacaba Kukushkin, que está cerca de alcanzar los cinco millones de dólares en premios.

Con todo esto, Mikhail, que cuenta que no pasa mucho tiempo en Kazajistán y que en los entrenamientos del equipo de Copa Davis se habla ruso, no ha tenido una carrera sencilla dentro del deporte blanco, pero ha triunfado y también ha puesto a su nación en la órbita deportiva. Esto convierte a Kukushkin en una de las grandes figuras que se encuentran batallando por seguir cosechando éxitos.

Edición: Anthony Abellás (@AnthonyAbellas)

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